La parte moral del daño de desastres naturales

En español suena raro–o por lo menos “moral hazard” suena menos forzado. El tema es que el daño moral es el factor más subestimado de la administración del riesgo de desastres naturales. En pocas palabras, la relación se puede resumir con los siguiente ejemplos:

  1. Supongamos que tu casa está ubicada en una zona sísmica y lo sabes, o sea que tienes cierto conocimiento de que un temblor puede ocurrir Y que tu activo sufrirá daño o será destruido en dicho caso. La teoría económica dice que, como eres una persona racional (irracional no quiere decir–necesariamente–que tomas decisiones estúpidas, sino que la teoría es suficientemente limitada como para entender tu comportamiento) eres adverso al riesgo de perder tu casa o una parte de tu inversión y tomarás una estrategia para protegerte. Por ejemplo, vas a comprar una póliza de seguro que cubra temblores. (Nota al margen: una variable que no le doy mucho vuelo aquí es el nivel de PERCEPCIÓN del riesgo, o también le podemos llamar creencia. Puedes creer que la probabilidad de que ocurra un terremoto y que le pase algo a tu casa es tan tan tan pequeña que no vale la pena invertir en protegerte. Pero eso es harina de otro costal y ya escribiré sobre esto).
    • Ocurre un temblor y el seguro te paga una cantidad suficiente para reconstruir. Hasta aquí la estrategia funcionó, la prima que pagaste por la póliza no es un monto significativo comparado con lo que hubiera costado pagar completito el daño. Sin embargo, te enteras que el fondo de desastres del gobierno pagará una casa a todos aquellos que no tenían seguro. Hablando sólo de dinero y sin tomar en cuenta el valor de las propiedades antes del temblor y después de la reconstrucción, tu vecino que decidió no comprar seguro resultó un mejor planificador y financieramente más beneficiado. ¿Ahora qué harás cuando tengas que renovar tu póliza–que muy probablemente costará más cara ya que la aseguradoras tienden a incrementar sus precios después de la ocurrencia de desastres? >DAÑO MORAL.
  2. Ahora imaginemos que eres gobernador del estado líder del país en número de inundaciones por año. Similarmente al caso anterior tienes que tomar una decisión sobre tu posición ante el riesgo de un desastre, pero afectando muchas más personas y activos. En este caso tienes una parte del erario que puedes destinar a prevenir (ej., reubicar comunidades a lugares seguros), mitigar (ej., construir diques), o preparar al estado para tener una respuesta y recuperación eficientes (ej., cursos de protección civil o asegurarte para financiar las labores de respuesta o reconstrucción). Supongamos que tu administración se decidió por la reubicación.
    • Una intervención de este tipo no son enchiladas: requirió un gran esfuerzo de cabildeo con la comunidad y los millones de activistas sociales que se aparecieron, tendrás que hacer estudios de impacto ecológico, mapas de riesgos, etc. Si la inundación ocurre y las comunidades reubicadas hubieran sido afectadas, tu decisión TAL VEZ será aplaudida; de lo contrario, tu nombre SEGURO se escribirá al lado de ineptitud, corrupción y otros adornos. Y es que la inversión en prevención o mitigación es tremendamente cara mientras no ocurra la catástrofe. Además recordemos que la naturaleza no entiende de términos administrativos. El desastre puede venir este año o en cinco. Como la probabilidad de una catástrofe es pequeña, la mayoría de los gobiernos–pobres y ricos–prefieren invertir en acciones que rindan más capital político. DE HECHO, estudios estadísticos en Estados Unidos han sugerido que la gente premia substancialmente con votos la labor post-desastre, pero con casi nada o castiga la inversión en prevención. ¿Cuántos se acuerdan de políticos con camisa arremangada y casco minero en la zona de desastre lidereando durante semanas los trabajos de recuperación o pidiendo apoyo externo? Por el contrario, ¿cuántos se acuerdan de políticos que hayan hecho obras eficientes de prevención? Aún más, si eres jefe de gobierno de un estado o país pobre, tu incentivo para invertir en administración de riesgo es relativamente bajo ya que existe la conciencia de la existencia de una red externa que se movilizará para apoyar con fondos que muchas veces son entregados a fondo perdido. Entonces, ¿quién quiere invertir en prevención si puedes construir una obra de infraestructura que sea socialmente palpable–como un periférico? Te lo firmo y te lo cumplo >DAÑO MORAL.
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