La guerra contra las drogas y el verdadero aprendizaje del Milagro de Medellín

"A mi ciudad no vuelve la violencia". Campaña del gobierno de Medellín

"A mi ciudad no vuelve la violencia". Campaña del gobierno de Medellín

Al finalizar 1991, la tasa de homicidios de la ciudad de Medellín, Colombia era sólo comparable con una zona de guerra: alrededor de 380 por cada 100,000 mil habitantes (Sudáfrica, que tiene actualmente el nunca envidiable primer lugar, tuvo menos de 126 el año pasado según la Oficina de las Naciones Unidas sobre Drogas y Crimen, ONUDC). Diez años después esta tasa se redujo en más del 50% y en 2007 fue de 26 por cada 100,000.

De ser conocida como la ciudad más peligrosa de Latinoamérica, Medellín se convirtió en la ciudad del milagro y la seguridad de sus otrora peligrosos barrios, en el emblema de la lucha por el desarrollo humano y económico. ¿Concederá el lector si afirmo que dos de los principales medios que ayudaron a la transformación de Medellín fueron la mezcilla y las flores andinas?

Las herramientas de la transformación

Declaración de guerra al crimen y planificación urbana de avanzada

Si hay un año que enmarca el clímax de la transformación de Medellín es el 2002, cuando el entrante presidente Álvaro Uribe decidió pasar de la política de Andrés Pastrana basada en la negociación con los grupos guerrilleros de la FARC y las bandas de crimen organizado al uso de la fuerza. Por otro lado, además de la respuesta armada del gobierno federal,  la coyuntura en Medellín tuvo como herramienta el esfuerzo de la alcaldía, centrado en el rescate del espacio público a través  de la intervención audaz del espacio construido. Como muestras están la construcción de los sistemas de funiculares y la ampliación del metro que unieron a la ciudad, incluyendo aquellas zonas rojas donde la policía no osaba entrar –como el barrio Santo Domingo, que ahora alberga la gran biblioteca pública elegida como la mejor obra de nueva arquitectura de países de Hispanoamérica en el 2007-, y el Parque de las Esculturas o Plaza Botero donde se expone la mayor colección de esculturas de Fernando Botero (con 23 piezas). Parte de esta estrategia de planificación urbana fue diseñada durante el gobierno del alcalde Sergio Fajardo, doctorado en matemáticas de la Universidad de Wisconsin,  a quien varias fuentes le reconocen la mayor contribución al resurgimiento de la ciudad.

Nuevas oportunidades económicas

La creciente apertura comercial de Colombia fue un apalancamiento para la restitución del estado de derecho en Medellín.  Aunque las exportaciones colombianas empezaron una tendencia alcista en 1991 apoyadas por un acuerdo de amnistía comercial que Estados Unidos otorgó a países asolados por la guerra contra la producción de drogas, el verdadero punto de inflexión se alcanzó 11 años después,  cuando los textiles colombianos fueron incluidos en el acuerdo. Durante ese periodo la exportación de flores de Colombia se consolidó hasta, por ejemplo, representar el 90% del mercado en EE.UU. hoy por hoy. En general, las exportaciones del Departamento de Antioquia, al que pertenece Medellín, pasaron de 268 millones de dólares en 1991 a  casi 1.2 miles de millones 14 años después.

Las fábricas de compañías extranjeras y nacionales de textiles y los invernaderos que se establecieron en las faldas de los Andes, donde Medellín está situada, se convirtieron en refugio económico para miles de habitantes que buscaban escapar de la desquebrajada economía informal.

La guerra contra las drogas en Latinoamérica y el caso de Medellín

Quinientas mil palabras no serían suficientes para describir los factores involucrados en el Milagro de Medellín. Yo, con una milésima parte, sólo alcanzo sugerir que ninguno de los procesos y elementos, el contexto local, nacional e internacional, pueden pasarse por alto en cuanto a la contribución a dicha transformación y esto sería tan grave como asegurar que una estrategia específica o una persona fue el motor suficiente, necesario sí, pero nunca suficiente.

Algo que este autor sí se atreve a aseverar es que la producción y tráfico de drogas tiene aristas sociales y económicas, pero mitigar y superar sus efectos es mayoritariamente un tema económico (lo cual deriva en un tema político que posteriormente trataremos de analizar en Lat_Am_Puede). Sin el crecimiento comercial de la región, ¿hubiera Medellín podido lograr el nivel de progreso cuando el gobierno colombiano y local decidieron enfrentar las redes de crimen de manera armada? NO.

Cuando otras regiones colombianas y otros países latinoamericanos viven niveles  récord de violencia  relacionada contra las drogas y el crimen organizado, el Milagro de Medellín sin lugar a dudas es una inspiración. En México, por  ejemplo, el 2008 dejó un saldo de más de 5,000 muertes asociadas al narcotráfico de acuerdo a fuentes oficiales. Esta guerra se da en un contexto de recesión económica que promueve el cuestionamiento generalizado si esta estrategia es la correcta.

Si algo nos urge rescatar de Medellín es que el “milagro“ se gestionó por años, más de los que marca el punto de inflexión de inicios de los 1990s y con más vidas que los anales oficiales suelen contar. Los frutos seguramente no fueron alcanzados atravesando un camino con pendiente positiva, sino marcado por altas y bajas. La evidencia anecdótica señala que casi nadie se atrevía a pensar que tal transformación sería alcanzada en dicho estado de destrucción.

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